Programas subversivos de #EEUU para #Cuba: “Hacerlos efectivos”, nunca eliminarlos

Tomado del Blog MiCubaporSiempre

Jorge Wejebe Cobo

En una conferencia de prensa  del  secretario de Estado   John Kerry durante su visita  a  La Habana el 14 de agosto de 2015  para reabrir  la embajada de su país, evadió abordar directamente  el cese o regulación de las acciones subversivos.  

También en mayo del 2015 la secretaria de Estado Adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson  quien encabezó la delegación de su país en las conversaciones con Cuba,  expresó al respecto:  “Los programas han cambiado con el tiempo, desde que comenzaron en 1996. No puedo decir qué cambios experimentarán en el futuro, pero estamos buscando constantemente la forma de hacerlos efectivos “.

Los esquemas mencionadas por la Jacobson, se  mantienen  inalterables desde la aprobación de  la Ley  Helms Burton en 1996, iniciativa legislativa  que  proporcionó amparo legal a las operaciones clandestinas de subversión y desestabilización contra Cuba que solían proyectarse secretamente principalmente por las organizaciones de inteligencia de ese país por ser  flagrantes violaciones  del derecho internacional que rigen las relaciones entre naciones.

Esta legislación más conocida por  sus medidas extra- territoriales  para estrangular económicamente a la Isla en su comercio mundial, también incluyen  esos  programas  que el Dpto. de Estado   trata  “hacer efectivos”   en su  acápite 109  donde se  faculta al gobierno distribuir el dinero  que libera los  Comités de Asignaciones del Senado y la Cámara de Representantes a través de la la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID.

Para el cumplimiento de ese mandato desde entonces la USAID  gastó 260  millones de dólares  en apoyar y mantener a los mercenarios internos a un ritmo de más de 20 millones anuales, incluyendo la última partida de  2016, “ para fomentar  la transición a la democracia” y el apoyo a los  grupos contrarrevolucionarios en la Isla .

Este flujo financiero ha sobrevivido a supervisiones oficiales de la administración norteamericana que arrojan como resultados  corrupción y  malos manejos en la utilización del dinero de los contribuyentes.

A mediados de 2014, la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP), reveló  programas de la USAID  para  “identificar actores de un potencial cambio social”, desde el año 2009 basado en las nuevas tecnologías y las redes sociales, sin repercusión alguna en la sociedad cubana  y con un derroche  de millones de dólares.

Estas iniciativas efectuadas también en los mandatos  del Presidente Obama, incluyó el envío de emisarios extranjeros al país para trabajar en universidades y  sectores juveniles para  la puesta a punto de una supuesta organización vinculadas por  Intenet y las redes sociales, dirigida y estimulada por las agencias y servicios especiales norteamericanos.

Otra fuente de agresiones al país contemplada en la Helm Burton  es la Oficina de Transmisiones a Cuba relacionada con la llamada Radio y TV Martí, que gasta cerca de 30 millones de dólares anualmente en propaganda subversivas basados en unos medios que  tienen pocos  seguidores en el país y  que solo se mantiene por  los sectores de extrema derecha en el gobierno opuestos a los cambios de la administración sobre Cuba y  para  perpetuar  la corrupción de la mafia cubano americana.

Un  punto culminante de estas operaciones clandestinas fue el descubrimiento y  detención del norteamericano  Alan Gross, contratado por la USAID y condenado a 15 años de prisión en el 2011 y liberados como parte de los acuerdos del 17 de diciembre de 2014  y, que incluyó también el regreso a la patria de los Cinco Héroes .

Parecía que después de estos pasos Washington  rebisaría esa estrategia fallida, pero en enero del presente año el Departamento de Estado publicó  una nueva convocatoria para desarrollar sus “programas de derechos humanos en Cuba” para apoyo logístico y respaldo mediático a los grupúsculos contrarrevolucionarios en la Isla..

Pero todavía el presidente Obama  tenía una oportunidad única en su reciente visita a la isla para por lo menos dar alguna señal de que su política no tendrá una cara oculta comprometida con  los tradicionales planes desestabilizadores del pasado  pero  desaprovechó el momento.

En  sus declaraciones y en especia durante el discurso que pronunció ante representantes de  la sociedad civil cubana en el Teatro Nacional Alicia Alonso, evadió dar disculpa por la política agresiva contra la Isla de sus antecesores, lo que le hubiera dado una magnitud ética a su legado sobre Cuba y en su lugar realizó una disertación principalmente  con el mensaje del cambio  en el país hacia el modelo estadounidense y reiteró, y  al tomar deseos por realidad,  definió como seguros autores de la reconstrucción capitalista a los sectores emergentes de negocios privados, en especial y  a los que llamó   “jóvenes emprendedores” en esos sectores.

Al respecto  el intelectual cubano Rafael Hernández valoró la intervención  con razón  “una joya de orfebrería política, que debería estudiarse en las facultades de comunicación y las escuelas del Partido”

Solo le agregaría  a la consideración del destacado  investigador  que el estudio a que convoca  podría arrojar como una de las  primeras conclusiones que el texto  es una  actualización  del  curso de la  guerra cultural sobre la sociedad cubana, a un nivel superior de los tradicionales y demasiados visibles   programas de apoyo a la supuesta oposición interna beneficiada por la mencionada  Ley Helms Burton.

También el mandatario en sus palabras anticipa  cambios de táctica  hacia una mayor acción integrada por llegar a amplios sectores de la sociedad cubana facilitada principalmente por la mayor presencia diplomática estadounidense en la Isla y el incremento de todo tipo de intercambio entre ambos países, aunque  mientras tanto poco realice La Casa Blanca por eliminar el bloqueo.

Quizás  algunos veteranos diplomáticos estadounidenses en La Habana al reflexionar sobre las nuevas posibilidades para su trabajo recordarán los  encuentros con unos pocos supuestos disidentes en la antigua Sección de Intereses como una pedida de tiempo y recursos, en las que los brindis, las cenas y las entregas de dinero, paraguas, radios, computadoras, memorias flash, entre otros artilugios, se convertían en una arrebatiña entre esos originales invitados acostumbrados a recibir el pago por servicios como establecen los añejos programas subversivos que no obstante asegura la actual administración estadounidense mantendrán.

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